miércoles, 14 de octubre de 2009

Acercamiento

(José Antonio G. Villarrubia)


(...y a veces no entiendes, y lo manifiestas, y a veces no te llega la claridad que exiges, y bramas, y a veces lo interpretas con confusión, a riesgo de equivocarte, y saltas enérgica y contenida, y a veces dudas, y sientes que empieza a llover barro sobre tu superficie paciente y expectante, y tal vez no sabes que él no está mejor que tú, que le llega tu rabia con toda su fuerza catártica y se desespera porque no sabe curártela al momento, que ruge en esa hora en que te ve quebrar, que arde en ese instante en que siente tu flaqueza, que se consume bajo su sotobosque mientras escucha el goteo de tu sollozo enervado, que se queda huérfano de palabras porque las sacrifica para que no suenen huecas, que se silencia no para huir sino para respetarte, que se encoge no para negarte sino para que tú ocupes todo el espacio, y toda esa carga de energía que nace de los dos, que se entrecruza entre ambos, que os empapa y os sumerge y os sacude y os parte, toda esa fuerza os recompone también, dejaros aliviar, pues, dejaros comprender, pues, dejaros precipitar entre vosotros, pues, ya que cuando os escucháis a vosotros mismos, cada uno por su cuenta, en lo más hondo, estáis tendiéndoos las manos que es como extender vuestra necesidad que es como sujetar vuestra comprensión mutua que es como ratificar vuestra perpleja búsqueda, la que os sonríe todavía...)

1 comentario:

Ana Isabel Alonso dijo...

Me ha gustado mucho. Porque los extremos se atraen, cuando llega la discusión cada uno toma un camino muchas veces incomprensible para el otro, uno argumenta su percepción y el otro calla ¿porque?. He caído en la cuenta de que el silencio puede contener un sinfín de argumentos, no sé si tan poéticos como los que expones pero tan válidos como los expresados con palabras.